Celos de aquella estrella, celos del sol
celos del que siente frío y del que siente calor.
Celos del que llora, celos del que lamenta
celos del que esta encerrado y del que a la puerta
la tiene abierta.
Celos de todo y celos de nada
celos de que vos tengas una mejor almohada.
Celos de que vos cuentes todas tus penitas
y celos de que el ratón pérez se lleve tus muelitas.
Celos de tus papis, que te hacen la chocolatada
celos de tus abuelos que fabrican mermelada.
Celos de tus amigos, que son obviamente más divertidos.
Celos de que tienen muchos juegos
más entretenidos.
Celos de celos, celos de qué te importa
celos de esos en los que ¡Ay! te tiembla la aorta.
Celos de esquizofrénica, celos de desequilibrada
celos de esa que no sabe muy bien si es amada.
Celos de la que tiene todo, pero Já, no tiene nada
celos de esa que se jacta de ser medio desalmada.
Celos de esa flaca que vive enloquecida
celos de una preocupante suicida con insecticida.
Celos de celosa, de esos celos irracionales
celos de tener celos y buscar problemitas bien bien banales.
Celos de aquella gente que puede sabiamente
sus poemas terminar.
Celos que nunca mienten, un día de estos te lo voy a probar.
lunes, 9 de mayo de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
Soga al cuello
Te puse la soga al cuello?
Nunca nunca lo sabré
es el decir de algo bello
una duda en degradé
Te sentiste con la soga al cuello?
De mis silencios y dolor
de saber que no querías
pagar lo mismo de tu amor.
Te dolió la soga al cuello?
no tanto como me dolió a mi
que contradictorias mis ideas
si se trata de verte sufrir
Qué tal va la soga al cuello?
Ya no soy yo la que te la ata
son lo que pienso, son lo que temo
son la angustia que ya no mata.
Y si te saco la soga del cuello?
y si te dejo libre de una vez
me parece que te gustaría más
verme de vos depender
Por eso tenés una soga al cuello
para hacerme creer que tengo el poder
y cuando me quiera dar cuenta
el nudo de tu soga que ata mi cuello
nunca nunca va a ceder.
Nunca nunca lo sabré
es el decir de algo bello
una duda en degradé
Te sentiste con la soga al cuello?
De mis silencios y dolor
de saber que no querías
pagar lo mismo de tu amor.
Te dolió la soga al cuello?
no tanto como me dolió a mi
que contradictorias mis ideas
si se trata de verte sufrir
Qué tal va la soga al cuello?
Ya no soy yo la que te la ata
son lo que pienso, son lo que temo
son la angustia que ya no mata.
Y si te saco la soga del cuello?
y si te dejo libre de una vez
me parece que te gustaría más
verme de vos depender
Por eso tenés una soga al cuello
para hacerme creer que tengo el poder
y cuando me quiera dar cuenta
el nudo de tu soga que ata mi cuello
nunca nunca va a ceder.
viernes, 15 de abril de 2011
Recuerdos y restos de una vez hace mucho
Y de repente sólo sentí que ya no me sentía solo a mi. No estaba sola, no. Nuevas manos, nuevas piernas, nuevos brazos que a la vez sólo vivían para mi. No eramos un todo, no todavía. Lo eramos todo. Moría por enfadarte, reirte, llorarte, hacerte algo, hacerte mío. Pero sólo pude tenerte. Era un corte sobre la realidad. Un entretiempo, una intermission, un break que nada tenía que ver con la vida, no. Y cosquillas. Cosquillas limpias, que me estremecían pero no me molestaban. Y tus dedos hormigas, que suavecito corrían mi pelo para sentirnos más. Yo no se si me sentiste tanto como yo te sentí a vos... No quiero que mi cabeza de vueltas sobre esa pregunta, tampoco. Solo quiero volverte a sentir un poquito, tenerte y que me tengas. Que me tengas! Que me tengas! 9/3/2010
viernes, 8 de abril de 2011
Certezas
Valdrá el esfuerzo, valdrá este verso, valdrán las ganas y esta canción. Valdrán los miedos, como los no puedos, valdrán tus tiros al corazón. Valdrá algún canto (vendrá algun llanto) y días crueles, resignación. Valdrán las cartas, las no palabras, las esperas de aceptación. Valdrán los cortes, los puños, los golpes, el fuego y el ardor. Los ojos mojados no habrán valido en vano, ni gastado nunca desilusión. La voz partida será restituída, podré cantar siempre a tu son. Valdrá el cansancio, el desasosiego, el espanto, matará el frío tu calor. Valdrá la pena, se que valdrá la pena, se que pegarás mi cuerpo partido en dos. El que de hecho vos partiste cuando un día me dijiste que valdría la pena pensar en vos.
sábado, 26 de marzo de 2011
Parode, parode, parode
Una palabra
tres palabras
(si te fijás, ya te mentí)
cuatro palabras, cinco palabras, seis palabras
y me caí.
Siete palabras, ocho palabras
te sobran letras
y me perdí.
nueve palabras, diez palabras
muchas palabras
no te creí.
Yo me conformo con dos palabras
que cuestan mucho
y no te las ví.
Y cuando las digas
y cuando las sientas
lo siento mucho
no me pasarán
a mi.
domingo, 13 de marzo de 2011
Maricona
Miedo. Qué cosa curiosa el miedo.
Hoy no tengo miedo de quedarme sola, como lo tuve alguna vez. No tengo miedo de despertarme un día y no tener nada. O peor: darme cuenta de que no tengo nada. No, no se por qué (o si se por qué) (por suerte) ya no lo tengo. Se esfumó. Se desvaneció.
Tampoco tengo miedo (demasiado) a engordar como un globo, como un oso panda, como una bola de grasa, como un chanchito donde se ponen los ahorros, viste? No. Qué se yo, ya no me preocupa tanto. O sea, si, me preocupa. Pero puedo vivir así. Porque ya no le tengo miedo.
Menos que menos a las materias. Aunque me haga la boluda y me asuste química, y olázar, y los alquinos alquenos alcumus (no me acuerdo cómo me dijiste que se llamaban los últimos...), y los tepés, y los tiempos, las obligaciones. Son unos nenes de pecho comparados conmigo.
Porque yo soy omnipotente.
Ah re.
No, de verdad.
Creo que pueden pasar dos cosas
1) Que me proponga ser omnipotente y no me salga. Pero en el camino hacia esa utopía realice cosas inhumanas y loables
2) Que me proponga ser omnipotente y no me salga. Y que muera en el intento.
De cualquier manera voy a tratar de ser omnipotente, este año.
No sé qué se me dió por escribir al estilo diario íntimo. Parece un diario íntimo? Perdón entonces, ínfimos lectores. No se que me pasa.
Tengo miedo de estar cambiando.
Uy, bancá.
Tengo miedo.
No soy omnipotente.
Mierda.
Hoy no tengo miedo de quedarme sola, como lo tuve alguna vez. No tengo miedo de despertarme un día y no tener nada. O peor: darme cuenta de que no tengo nada. No, no se por qué (o si se por qué) (por suerte) ya no lo tengo. Se esfumó. Se desvaneció.
Tampoco tengo miedo (demasiado) a engordar como un globo, como un oso panda, como una bola de grasa, como un chanchito donde se ponen los ahorros, viste? No. Qué se yo, ya no me preocupa tanto. O sea, si, me preocupa. Pero puedo vivir así. Porque ya no le tengo miedo.
Menos que menos a las materias. Aunque me haga la boluda y me asuste química, y olázar, y los alquinos alquenos alcumus (no me acuerdo cómo me dijiste que se llamaban los últimos...), y los tepés, y los tiempos, las obligaciones. Son unos nenes de pecho comparados conmigo.
Porque yo soy omnipotente.
Ah re.
No, de verdad.
Creo que pueden pasar dos cosas
1) Que me proponga ser omnipotente y no me salga. Pero en el camino hacia esa utopía realice cosas inhumanas y loables
2) Que me proponga ser omnipotente y no me salga. Y que muera en el intento.
De cualquier manera voy a tratar de ser omnipotente, este año.
No sé qué se me dió por escribir al estilo diario íntimo. Parece un diario íntimo? Perdón entonces, ínfimos lectores. No se que me pasa.
Tengo miedo de estar cambiando.
Uy, bancá.
Tengo miedo.
No soy omnipotente.
Mierda.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Noche de gala
Sonia: -Hey, Mariano. Al fin te encuentro entre tanta gente
Mariano: -Acá estoy.
Sonia: -...simpática, la fiesta. No?
Mariano: -Simpática. Vos lo dijiste.
Sonia: -¿Pasa algo?
Mariano: -No me pasa nada, estoy listo.
(Silencio)
Mariano (sorprendido): -Está Viviana, no sabía que iba a venir... Esto no era lo que habíamos hablado, Sonia, así no puedo.
Sonia: -Tengo entendido que ya se va, tiene que cuidar a los nenes, quedate tranquilo. Faltan 20 minutos.
(Silencio)
Mozo: -Canapé?
Mariano: -No, gracias.
Sonia (sonriendo irónicamente): -Dale, comé. Que si no mañana no vas a tener fuerzas
(Mariano la ve, toma un canapé y se lo traga)
(Silencio)
Sonia: -Ahí se está yendo, creo. Está muy linda, preciosa. Lástima que sea ta zorra, verdad? Ya te dije lo que pienso, para mi tiene que estar acá esta noche, junto a todos los invitados. Junto a vos, junto a mi.
(Silencio)
Sonia: -Bueno, se puso tensa la conversación! Supongo que deberíamos llevar una charla más banal. Por ejemplo, el color y la decoración de las mesas me parece exquisita.
Mariano: -Cierto
Sonia: -Y el vestido de la novia también. Lástima la panza... Deberían haber esperado a que naciera el pibe.
Mariano: -La nena...
Sonia: -Es cierto. De todas formas ¿Qué importa, verdad?
Mariano: -No seas tan insensible Sonia, por favor.
Sonia: -Y vos dejá de ser un maricón o andate ya mismo, Mariano. No necesito tus inseguridades.
Mariano: -No me voy a ninguna parte. Pero mierda, cerrá la boca por un rato. Te lo pido por favor.
(Silencio) (Miradas, saludos, formalidades) (Silencio)
Sonia: -Siempre te importó tanto... Hasta hoy, hasta el último día. Y nunca lo entendí (mira el reloj) Si tan mal te hizo. Yo siempre estuve al lado tuyo, sabés. Sólo en mi depositaste tanta confianza. Sólo conmigo podrías haber tomado la decisión de esta noche. Juntos. Pero ella siempre te importó tanto, mierda.
(pequeño silencio, mira el reloj)
Sonia: -Ya casi. Sólo me queda la satisfacción de saber que hoy te vas a ir conmigo (le toma fuerte la mano) y ella también va a volar (la señala con la cabeza)
Mariano: -Viviana!
(Se apagan las luces y suena una bomba)
(Silencio)
(Se prenden las luces. Aparecen los tres recostados a iguales distancias)
TELÓN.
Mariano: -Acá estoy.
Sonia: -...simpática, la fiesta. No?
Mariano: -Simpática. Vos lo dijiste.
Sonia: -¿Pasa algo?
Mariano: -No me pasa nada, estoy listo.
(Silencio)
Mariano (sorprendido): -Está Viviana, no sabía que iba a venir... Esto no era lo que habíamos hablado, Sonia, así no puedo.
Sonia: -Tengo entendido que ya se va, tiene que cuidar a los nenes, quedate tranquilo. Faltan 20 minutos.
(Silencio)
Mozo: -Canapé?
Mariano: -No, gracias.
Sonia (sonriendo irónicamente): -Dale, comé. Que si no mañana no vas a tener fuerzas
(Mariano la ve, toma un canapé y se lo traga)
(Silencio)
Sonia: -Ahí se está yendo, creo. Está muy linda, preciosa. Lástima que sea ta zorra, verdad? Ya te dije lo que pienso, para mi tiene que estar acá esta noche, junto a todos los invitados. Junto a vos, junto a mi.
(Silencio)
Sonia: -Bueno, se puso tensa la conversación! Supongo que deberíamos llevar una charla más banal. Por ejemplo, el color y la decoración de las mesas me parece exquisita.
Mariano: -Cierto
Sonia: -Y el vestido de la novia también. Lástima la panza... Deberían haber esperado a que naciera el pibe.
Mariano: -La nena...
Sonia: -Es cierto. De todas formas ¿Qué importa, verdad?
Mariano: -No seas tan insensible Sonia, por favor.
Sonia: -Y vos dejá de ser un maricón o andate ya mismo, Mariano. No necesito tus inseguridades.
Mariano: -No me voy a ninguna parte. Pero mierda, cerrá la boca por un rato. Te lo pido por favor.
(Silencio) (Miradas, saludos, formalidades) (Silencio)
Sonia: -Siempre te importó tanto... Hasta hoy, hasta el último día. Y nunca lo entendí (mira el reloj) Si tan mal te hizo. Yo siempre estuve al lado tuyo, sabés. Sólo en mi depositaste tanta confianza. Sólo conmigo podrías haber tomado la decisión de esta noche. Juntos. Pero ella siempre te importó tanto, mierda.
(pequeño silencio, mira el reloj)
Sonia: -Ya casi. Sólo me queda la satisfacción de saber que hoy te vas a ir conmigo (le toma fuerte la mano) y ella también va a volar (la señala con la cabeza)
Mariano: -Viviana!
(Se apagan las luces y suena una bomba)
(Silencio)
(Se prenden las luces. Aparecen los tres recostados a iguales distancias)
TELÓN.
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